
El concesionario se dio cuenta de dónde venía el problema cuando reiniciaban unas cajas negras que instalan detrás del salpicadero de sus coches. Estás cajas se comunican con un sistema central (sitio web) a través de un sistema de mensajes (paging system) y son usadas para inmovilizar el vehículo en caso de que el cliente deje de pagar (Pay Techologies).
Todo se terminó cuando resetearon todas las cuentas de los empleados a dicho sistema. La unidad de crímenes tecnológico de Austin, entonces investigaron en el sistema a ver cual era la causa y encontraron en los logs que los accesos procedían de un ex-empleado, al que tuvieron que poner en la calle por reducción de personal. La cuenta de éste fue deshabilitada cuando lo despidieron, pero parece ser que estuvo usando la cuanto de otro trabajador de la empresa.
El presunto intruso ya está detenido.
Visto en wired.