No eran mujeres, eran chips

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Chips Amiga

El Commodore Amiga es recordado como uno de los ordenadores personales más audaces desde el punto de vista técnico de la década de los 80s. Sus capacidades gráficas y de sonido estaban años por delante de sus competidores, e influyeron en todo, desde los videojuegos hasta la producción musical y el arte digital.

En el corazón de la máquina había tres chips personalizados —Agnus, Denise y Paula— cuyos nombres han despertado durante décadas curiosidad, especulación y leyenda. ¿Por qué componentes de hardware tan críticos tenían nombres humanos? ¿Formaban parte de una estrategia deliberada de contrainteligencia o eran simplemente el resultado de la cultura de los ingenieros y de bromas internas?

La verdad se sitúa en un punto intermedio entre el mito y la experiencia real, y revela mucho sobre cómo trabajaban los ingenieros, cómo protegían sus ideas y cómo dejaban su huella en el hardware durante los años formativos de Silicon Valley.

Antes de que existiera el Amiga, Jay Miner ya había transformado la informática doméstica en Atari. En las décadas de los 70s y a comienzos de los 80s, Miner fue responsable, o estuvo profundamente involucrado, en el diseño de varios chips fundamentales:

  • TIA (Television Interface Adapter) para el Atari VCS/2600
  • ANTIC, CTIA/GTIA y POKEY para los ordenadores Atari 400 y 800

Estos diseños introdujeron una idea radical para la época: descargar el procesamiento gráfico y de sonido de la CPU hacia hardware especializado. Este enfoque permitió que sistemas relativamente económicos ofrecieran un rendimiento que, de otro modo, habría requerido procesadores mucho más potentes.

A comienzos de los 80s, Miner se frustró con la gestión y la falta de visión a largo plazo en Atari. Quería construir un ordenador multimedia de nueva generación basado en el Motorola 68000, capaz de ofrecer gráficos, animación y sonido muy superiores a los de los ordenadores domésticos contemporáneos.

En 1982, Miner se asoció con Dave Morse, exdirectivo de Tonka Toys, para fundar una startup llamada originalmente High-Toro, que más tarde pasaría a llamarse Amiga Inc. La empresa comenzó fabricando periféricos para videojuegos con el fin de generar ingresos mientras desarrollaba en secreto un proyecto mucho más ambicioso.

Ese proyecto recibió el nombre en clave «Lorraine», en honor a la esposa de Morse. Esto no era inusual. En Atari, los ingenieros solían bautizar proyectos con nombres de novias o esposas, en parte como broma y en parte porque esos nombres llamaban menos la atención en conversaciones informales.

La empresa fue financiada por inversores privados, lo que dio tiempo al equipo de Miner para diseñar lo que acabaría convirtiéndose en el chipset personalizado del Amiga.

El espionaje industrial era una preocupación real en Silicon Valley a principios de los 80s. Las empresas vigilaban muy de cerca a sus competidores, los empleados eran captados agresivamente y se asumía que las conversaciones de pasillo podían ser escuchadas.

Por ello es que basado en la cultura de la época, la tradicion de Atari y entrevistas con los ingenieros, es que se puede entender que los nombres de los chips del Amiga fuesen femeninos.

En otras palabras, el esquema de nombres funcionó como una ofuscación informal, no como un sistema de seguridad planificado.

Agnus — El controlador del tráfico del sistema

Agnus (a menudo explicado como Address Generator, generador de direcciones) era el coordinador central del hardware personalizado del Amiga.

Sus responsabilidades principales incluían:

  • Gestionar el acceso a la memoria RAM
  • Integrar el Blitter, encargado de transferencias de bloques de imagen
  • Integrar el Copper, un coprocesador sincronizado con la señal de vídeo
  • Soportaba un direccionamiento de 512 KB de memoria en las primeras versiones

Las versiones posteriores, conocidas comúnmente como Fat Agnus, ampliaron el direccionamiento hasta 2 MB. Agnus permitió una animación fluida y multitarea gráfica al liberar al CPU de tareas críticas dependientes del tiempo.

Denise — Generación de vídeo

Originalmente llamada Daphne, este chip fue rebautizado como Denise durante la fase de integración con Commodore.

Denise se encargaba de:

  • Resoluciones de 320×200/256 y 640×200/256
  • Modos de vídeo entrelazado
  • Hasta 8 sprites por hardware
  • Gráficos bitplano (planar)
  • Una paleta de 4.096 colores, con hasta 32 o 64 colores simultáneos en pantalla

Denise fue, en esencia, una antecesora de las GPU modernas, generando la señal de vídeo de forma independiente de la CPU.

Paula — Audio y entrada/salida

Inicialmente llamada Portia, el chip pasó a llamarse Paula, un nombre que encajaba de forma natural cuando los ingenieros empezaron a tratar los nombres como semiacrónimos.

Paula gestionaba:

  • Cuatro canales de audio PCM de 8 bits
  • Reproducción de muestras mediante DMA
  • Paneo estéreo
  • Control de la unidad de disquetera
  • Puertos serie, ratón y joystick

Las capacidades de sonido de Paula eran extraordinarias en 1985 y permitieron directamente el auge de la música tracker y de la demo scene en Amiga.

Gary, Gayle y la evolución de los nombres

Cuando los ingenieros de Commodore integraron la tecnología Amiga en sistemas de producción, se añadieron chips adicionales. Gary (Gate Array) proporcionaba lógica de interconexión y control del bus, rompiendo claramente el patrón de nombres femeninos.

Los sistemas posteriores retomaron los nombres juguetones:

  • Gayle — Controlador IDE y PCMCIA
  • Alice — Sustituto de Agnus en el chipset AGA
  • Lisa — Sustituto de Denise en AGA

Una de las tradiciones del Amiga surgió gracias a George Robbins, ingeniero de Commodore y fan del grupo The B-52s. Robbins incorporó títulos de canciones del grupo directamente en la serigrafía de las placas base del Amiga, visibles solo al abrir la carcasa.

Ejemplos confirmados incluyen:

  • Amiga 500Rock Lobster
  • Amiga 600June Bug
  • Amiga 1200Channel Z

Estos mensajes eran auténticas firmas de ingeniero: actos discretos de creatividad escondidos dentro de hardware producido en masa.

Los nombres de los chips del Amiga no eran simples etiquetas. Reflejaban:

  • La cultura de la ingeniería
  • Prácticas informales de secretismo
  • Humor e identidad personal
  • El deseo de dejar algo humano dentro del silicio

Lo que comenzó como una convención casual de nombres se convirtió en mitología, y esa mitología perdura porque el Amiga fue profundamente importante para quienes lo construyeron y lo utilizaron.