El brazo robot de la Mars Lander y la Tercera Ley de la Robótica
El ejemplo más claro y práctico de la Tercera Ley de Asimov de la Robótica:
- Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.
- Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.
- Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.
El robot evalúa las consecuencias de hacer caso a la orden dada por la NASA y por este motivo se desconecta él mismo de forma automática para evitar posibles daños … una forma elegante de “no obedecer” a sus amos humanos aplicando la tercera Ley de la Robótica …








